Chihuahua se mantiene como uno de los estados más violentos de México, enfrentando un aumento de homicidios desde 2018. Su territorio, de 247,455 kilómetros cuadrados, es escenario de enfrentamientos entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez, quienes pelean por rutas de tráfico de drogas y otras actividades delictivas, generando un promedio de cuatro homicidios diarios.
Según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), el 8% de los homicidios registrados en el país ocurren en esta entidad, gobernada por la panista Maru Campos. La violencia en Chihuahua no es reciente: desde 2017 el estado se encuentra entre los más violentos. Durante la administración de Javier Corral, iniciada en 2018, se observó un incremento en los homicidios, alcanzando en 2020 un récord de 2,296 asesinatos dolosos, un promedio de 6.2 al día.
Las principales áreas de conflicto son la frontera —particularmente Ciudad Juárez-El Paso— y la Sierra Tarahumara. Los cárteles se disputan no solo el tráfico de drogas, sino también mercados ilícitos como el de migrantes y extorsión.








