Chihuahua, Chih., El ex presidente Felipe Calderón Hinojosa gobierna de facto en Chihuahua. La administración de la panista María Eugenia Campos Galván le abrió la puerta desde su campaña electoral y, ya en su mandato, ha dejado en sus manos el control de las finanzas estatales por conducto del ex secretario de Hacienda Ernesto Cordero Arroyo –quien tiene una casa en la zona residencial Las Canteras– y la asesoría jurídica a Roberto Gil Zuarth, quien la aconseja incluso en sus negocios.
Envuelta en conflictos personales y criticada por sus más de 80 viajes al extranjero desde que gobierna la entidad, así como por sus inversiones en el complejo comercial Distrito Uno en la capital, Campos Galván además entregó el poder político y de seguridad del estado a César Jáuregui Moreno.
Actores políticos del estado cuentan a La Jornada que la influencia y el control de Jáuregui Moreno en las decisiones datan desde su paso como secretario de Gobierno, entre 2021 y 2023, y luego como fiscal general del estado hasta el 27 de abril pasado, cuando renunció tras el escándalo por la participación de cuatro efectivos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en un operativo para, según sus argumentos, desmantelar un narcolaboratorio.
Desde que Campos Galván rompió con Luis Serrato –su coordinador de gabinete que dominaba las decisiones del gobierno en el primer tramo de la administración–, Jáuregui Moreno se había convertido en el funcionario más poderoso de la administración estatal. Ahora, la gobernadora se ha quedado sin su principal operador político a nivel local. “Y hoy no hay quién gobierne” por parte de su equipo, resalta la diputada federal por el distrito tres de Chihuahua, Lilia Aguilar Gil (PT).
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