Andrea Chávez pide licencia y va por el fin de 100 años de PRIAN en Chihuahua.
Bien dice el dicho: “no hay mal que dure 100 años, ni pueblo que los aguante”. Y en Chihuahua, ese momento parece haber llegado.
La decisión de Andrea Chávez de solicitar licencia al Senado de la República, anunciada el pasado 15 de abril, no es un movimiento menor ni aislado. Es, en realidad, el inicio formal de una ruta clara y sin retorno: acabar con un siglo de corrupción, abusos y abandono que trajo el PRIAN a Chihuahua.
Y hay algo que la distingue con claridad del resto: Andrea Chávez es la única opción real para derrotar al PRIAN. No solo por amplio respaldo popular y encabezar todas las preferencias en las encuestas, sino por lo que representa: un cambio verdadero a diferencia de otros perfiles, no carga con un pasado en los partidos de siempre. Su trayectoria es congruente: ha militado únicamente en Morena, sin saltos oportunistas ni pactos de corrupción.
“YO NO LE TEMO A NADA”
En tiempos donde la política suele premiar la ambigüedad, Andrea apuesta por la definición. Se asume como parte de un movimiento, como representante de una transformación y como la voz de una nueva generación que no le debe nada al viejo sistema.
Su decisión de dejar el Senado también habla de prioridades. Mientras otros se aferran a los cargos, ella eligió salir a territorio, a construir desde abajo, a mirar de frente a una ciudadanía cansada de promesas incumplidas.
En Chihuahua, el mensaje empieza a ser claro: el fin del PRIAN no solo es posible, es inminente. Y tiene nombre: Andrea Chávez.









